Sobre el conocimiento práctico:
Para empezar tenemos que tener claro que el movimiento es
intrínsecamente educativo. Esto es, que el ejercicio cognitivo que este produce
en nuestro cerebro ya es por sí educativo. Toda acción motriz tiene un efecto,
que provoca que ésta se almacene en nuestra memoria, adquiriendo conocimientos
propioceptivos sobre nuestro cuerpo.
Pero, el primer paso
para que esto suceda es que la persona que realiza el movimiento tenga interés
por emprender nuevas acciones, esto significa que tiene que haber intención por
adquirir nuevas destrezas en base a unos procedimientos reglados.
Existen dos niveles de interés hacía la acción:
-
En sentido débil: la persona que realiza la
acción, no sabe explicar el procedimiento de la misma (no sabe describir como
la hace).
-
En sentido fuerte: la persona que realiza la
acción, si sabe explicar el procedimiento de la misma ( sabe describir como lo
hace).
Para el desarrollo total de la persona deberemos acompañar
este conocimiento práctico, con el conocimiento teórico, deberemos intentar
buscar un equilibrio, esta famosa frase “mente sana in corpore sano”. Este saber
hacerlo y cómo hacerlo, para poder llegar a la conexión perfecta entre cuerpo y
mente, y no caer en el desarrollo únicamente intelectual que nos llevaría al
dualismo.
La educación debe estar basada tanto en el conocimiento
práctico como en el teórico. Tanto en el cómo se hace, como en hacerlo. Debe buscar
un equilibrio en el desarrollo de la persona para su mejor integración en el
mundo, para así poder desenvolverse durante su paso por la vida de la mejor
forma posible.