miércoles, 16 de mayo de 2012

El pensamiento divergente


La educación actual y la forma en la que hemos sido educados y enseñados a funcionar odia el pensamiento divergente. Este pensamiento te lleva a imaginar, a pensar, a trabajar con otros, a pensar juntos para encotrar una solución, una idea brillante. Permite disfrutar aprendiendo, pensando y ayuda a apreciar el pensamiento de los otros porque te permite mejorar.
Pero el pensamiento divergente significa juego, equivocación, reconducción, pruebas, interés, pasión por aprender y descubrir, mejorar de forma continuada, inventar. Todo esto es una debilidad en la cultura productiva de las fábricas, lo que interesa es encontrar una forma y repetirla continuamente, toda aportación, todo cambio o mejora se denomina inmediatamente como molestia, problema.
Lo que está en la base son diferentes miradas, distintas formas de ver el mundo, la vida y fundamentalmente las personas.
La base del pensamiento divergente es la pregunta ¿Se podría hacer de otra forma? La base del pensamiento actual es la afirmación categórica “Esto es así y simpre lo ha sido” lo cual es mentira, las cosas son de muchas formas y no han sido siempre iguales. Pero las preguntas son instrumentos para generar pensamiento, para imaginar posibilidades, para abrir puertas de cambio, no para responderlas inmediatamente, sin reflexión, sin interés como se hace en tantos sectores académicos, que ciertamente, resultan bastante castigadores.
La pregunta natural seria la educación es una arma de doble filo para el sistema?

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